En un hecho sin precedentes, dos jugadoras de la WNBA fueron descalificadas de manera inmediata tras arrodillarse durante la ceremonia de la bandera previa a un partido de liga. El incidente, que ocurrió hace apenas unos minutos, ha generado una fuerte división en la opinión pública y ha puesto nuevamente en el centro del debate el tema de la libertad de expresión en el deporte profesional.

Durante el evento protocolario, ambas jugadoras decidieron arrodillarse mientras sonaba el himno nacional, un gesto que ha sido utilizado en el pasado como protesta contra la injusticia racial y social en Estados Unidos. Sin embargo, los árbitros, aparentemente siguiendo instrucciones de la liga, les notificaron que debían abandonar la cancha inmediatamente.
Aunque la WNBA ha apoyado históricamente diversas causas sociales, la decisión de descalificarlas sugiere un cambio en las políticas de la liga, que aún no ha emitido un comunicado oficial al respecto.
El incidente ha encendido las redes sociales, donde los hashtags #FreeSpeechInSports y #WNBAProtest se han vuelto tendencia. Mientras algunos usuarios critican la decisión como un ataque a los derechos fundamentales, otros apoyan la medida, argumentando que los eventos deportivos no son el lugar adecuado para protestas políticas.

La periodista deportiva Taylor Rooks expresó su descontento en X (anteriormente Twitter):
“Descalificar a estas jugadoras no solo es un error, sino una afrenta a la lucha por la igualdad y la justicia.”
Por su parte, algunos líderes políticos y figuras públicas conservadoras han elogiado la medida como un acto de respeto hacia los símbolos nacionales.
Hasta el momento, la WNBA no ha ofrecido una declaración oficial. Sin embargo, varios equipos y jugadoras han manifestado su solidaridad con las descalificadas, condenando lo que consideran una decisión arbitraria y punitiva.
La estrella de la liga, Breanna Stewart, comentó:
“Esto no se trata solo de deporte, se trata de derechos humanos. Las jugadoras tienen todo el derecho de expresarse pacíficamente.”

El gesto de arrodillarse durante el himno nacional ganó prominencia en 2016, cuando el exjugador de la NFL Colin Kaepernick lo utilizó como protesta contra la brutalidad policial. Desde entonces, ha sido un símbolo de activismo dentro y fuera del deporte.