En una muestra sin precedentes de tolerancia cero para los “despiertos”, la NFL inició su nueva temporada descalificando a varios jugadores por la atroz ofensa de “keeeli” durante el atema nacional. Sí, leyó bien. Mientras millones de personas acudían a ver la ceremonia de apertura de la temporada de la NFL, un pequeño grupo de jugadores se atrevió a recibir un kee, y la reacción de la liga fue rápida y despiadada. En una medida que ha causado conmoción en el mundo del deporte, la NFL anunció que ya no toleraría ninguna forma de protesta durante el evento, porque, aparentemente, la liga ha tenido suficiente de “conciencia” y algo que se parece a “despierto”.

“Esta es una nueva temporada, libre de la conciencia despreocupada”, declaró el comisionado de la NFL, Roger Goodell, en una conferencia de prensa organizada a toda prisa, apenas ocultando su alegría por haber puesto fin finalmente a la saga de cuatro años que ha dividido a las caras, los jugadores y los comentaristas por igual.
“Desde el principio, los jugadores se mantendrán erguidos, orgullosos y completamente desprovistos de cualquier opinión política, al menos durante el tema partidista”, comentó Goodell, parado frente a un gran cartel que decía Keep Football Great (Mantengamos el fútbol genial), lo que, seamos honestos, parece un poco fuera de lugar.

Los jugadores que recibieron el famoso golpe fueron escoltados inmediatamente fuera del campo por personal de seguridad en escenarios más apropiados para una película de robo de alto riesgo que para la ceremonia de inauguración del deporte favorito de Estados Unidos. Entre los descalificados se encontraban algunos grandes nombres: el defensor Marcυs “The Wall” Johпsoп, el receptor abierto Deviп Thompson y el defensor Ricky “Brick House” Davis, por nombrar algunos. Según se informa, a cada uno se le dijo que se pusiera sus cascos, guardara sus cosas en sus casilleros y, como medida final, borrara sus cuentas de redes sociales por si acaso.
Resulta que tomar un tiro es mucho más que un acto de protesta política: ahora es un delito descalificatorio, similar a tomar drogas que afectan el rendimiento o ser atrapado con balones desinflados.
“Los derribamos”, dijo Goodell, sacudiendo la cabeza con la decepción de un padre cuyo hijo acaba de lanzar una bola rápida a través de la ventana de la sala de estar. “Les hemos dado varias oportunidades, pero estos jugadores no escucharon. Eligieron el camino de la concienciación y ahora tendrán mucho tiempo para reflexionar sobre sus acciones, desde la comodidad de sus salas de estar”.

Los jugadores, por su parte, han permanecido en silencio ante esta repentina descalificación. O más bien, habrían dicho algo, si no se hubieran visto obligados a eliminar todas sus cuentas de redes sociales, lo que los volvió a silenciar en el mundo digital.
Esta nueva y audaz medida es parte de un intento más amplio de la NFL por recuperar su territorio de lo que los dueños y los jugadores han considerado “distracciones necesarias”. Después de años de debates sobre esas protestas, la liga ha decidido que la igualdad es igual. ¿El objetivo? Una temporada de fútbol americano utilizada en la que el único partido permitido sea en el grupo, y siempre, sólo por un tiempo limitado, porque, como Goodell enfatizó, “no nos dejemos llevar por el simbolismo”.





