En un giro dramático, Sean “Diddy” Combs rechazó un acuerdo de culpabilidad de última hora y se declaró no culpable en la corte federal de Manhattan el 1 de mayo de 2025, días antes de su juicio por cargos de tráfico sexual, crimen organizado y extorsión. Esta decisión, reportada por NBC News y Billboard, ha dejado atónitos a observadores legales, ya que Combs enfrenta la posibilidad de cadena perpetua si es condenado. La audiencia, presidida por el juez Arun Subramanian, marcó un punto de inflexión en uno de los casos más mediáticos de Hollywood.

Durante la sesión, Combs, de 55 años, apareció con un uniforme carcelario beige, visiblemente demacrado tras meses detenido en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn. Cuando se le preguntó si había rechazado el acuerdo, respondió con firmeza: “Sí, señoría”. Según Reuters, la fiscalía ofreció una condena reducida a cambio de admitir responsabilidad, pero Combs, respaldado por sus abogados Marc Agnifilo y Teny Geragos, optó por jugársela ante el jurado. La defensa sostiene que las acusaciones son “fabricadas” y que las pruebas, como un video de 2016 donde Combs agrede a Cassie Ventura, han sido manipuladas.

El juez Subramanian delineó un proceso meticuloso para la selección del jurado, que comienza el 5 de mayo. Se entrevistarán 600 candidatos en grupos de 50, con preguntas individuales para garantizar imparcialidad, dado el revuelo mediático. La fiscalía, liderada por Maurene Comey, presentará hasta 20 testigos, incluyendo a Ventura y otras presuntas víctimas, aunque algunas temen represalias, según la fiscal Mitzi Steiner. Un punto crítico será el video de la agresión, admitido como prueba pese a las objeciones de la defensa, que podría inclinar al jurado contra Combs.

La decisión de Combs ha generado controversia. En X, usuarios especulan que su confianza radica en posibles lagunas legales o en la dificultad de probar los cargos de tráfico sexual, que requieren evidencia de coerción sistemática. Sin embargo, la fiscalía alega que Combs orquestó “Freak Offs”, eventos donde se grababan actos sexuales para chantajear a víctimas, apoyados por testimonios y registros telefónicos. Además, se le acusa de intentar influir en testigos desde prisión, lo que ha mantenido su fianza denegada.
Con los alegatos iniciales fijados para el 12 de mayo y un juicio proyectado de ocho semanas, el caso promete revelaciones explosivas. La valentía o temeridad de Combs al rechazar el acuerdo mantiene al mundo expectante. ¿Podrá desmontar las acusaciones y salvar su legado, o será este el fin de su imperio? Mientras el escándalo crece, con nombres como Jay-Z y Justin Bieber vinculados tangencialmente, el juicio de Diddy se perfila como un punto de inflexión en la industria del entretenimiento.